Sábado, 14 Marzo 2020 14:19

Boletín Informativo Enero

Boletín Informativo Enero

En la Fundación Zuá Iniciamos el año con el campamento de tutores realizado del 7 al 16 de enero en la sede rural, con el propósito de reconocernos, capacitarnos, recrearnos y reflexionar sobre los fines de la organización.


 
Respecto al objetivo de reconocernos, fue una de las actividades centrales que cruzó todo el campamento, el escucharnos fue una excelente oportunidad para saber qué pasa por la mente de cada uno, “si está feliz”, “si está triste”, “si está o no comprometido con la Fundación”, “cuáles son sus angustias y temores al igual saber cuáles son sus esperanzas y alegrías”. Fue un espacio maravilloso en que cada uno pudo abrir su alma y presentarse ante todo el grupo con su propia realidad. Fue la ocasión para dimensionar el profundo impacto que la Fundación ejerce sobre cada uno de estos jóvenes tutores, pues en todos ellos se evidencia el avance en su rendimiento académico, su cambio de percepción sobre sí mismo y el mejoramiento de su autoestima, gracias a la valoración y respeto del que es objeto por parte del equipo y la sensación de seguridad que le da el estar ya haciendo realidad su sueño de cursar una carrera universitaria.

 

   

 

Desde el aspecto académico se trabajaron dos temas. El primero el idioma inglés, pues se hace cada vez más urgente para la formación de quienes muy pronto serán profesionales y asimismo para poder ayudar a los niños de la sede de Patio Bonito a aprenderlo. Para este fin contamos con la colaboración de Paula Natalia Ramírez, estudiante de último semestre de la carrera de lenguas en la Universidad La Gran Colombia, quien hizo parte del programa de Educación Superior de la Fundación y hace un año se retiró para iniciar su vida profesional como profesora en un colegio. Ella se desempeñó en el campamento como una experimentada profesora, con una metodología que cautivó a los estudiantes, quienes al principio mostraron su escepticismo sobre los frutos de esta actividad, pero al final se convencieron de su capacidad para aprender un idioma que hasta el momento les había parecido muy difícil.  Esta maravillosa experiencia dio un paso gigantesco en la formación de los tutores que redundará en bien de todas las niñas y niños de la Fundación.

 

 

El segundo tema fue el arte, desarrollado por una maestra en el tema como lo es Malva Pastrana, quien realizó una serie de talleres tendientes a maximizar la expresión comunicativa del cuerpo a través de la danza, el ritmo y la música. Estos talleres potencializaron el nivel de concentración y meditación, preparando la mente para que sea capaz de tranquilizarse y crear; este gran taller finalizó con una coreografía que fue presentada en el campamento.
 
Hubo tiempo para hacer trabajo de campo, con pica, pala y carretilla avanzamos en una explanación para un campo de juego, colaboramos en las labores básicas y realizamos dos salidas de campo. Una de ellas a Hogares Luz y Vida donde hay personas con limitaciones de todo tipo, experiencia que cuestionó a los tutores desde lo más profundo, ya que fueron conscientes de todo lo que tienen en sus vidas frente a la realidad de estos chicos con grandes limitaciones. La segunda salida fue a un lugar muy especial donde hay una cascada, un lugar paradisíaco cuyo trayecto de ida y regreso nos ofreció un paisaje maravilloso desde donde se alcanza a divisar la cordillera central y observar lo grande que es nuestro país y cómo depende de nosotros contribuir a que sea más grande.

 

  

 

Fueron 10 intensos días en los cuales 30 personas conformadas por: 13 universitarios, 10 preuniversitarios y 7 facilitadores compartimos, trabajamos, construimos ilusiones, soñamos y aprendimos, pues es ahí donde se vive intensamente, donde se da un fuerte impulso a los sueños y esperanzas, donde se comparte en equipo, se fortalecen lazos de amistad, compromiso y se evidencia un especial crecimiento de la Fundación Zuá, en su espíritu y en su alma.

 

Moises Pedraza Robayo

Director
Fundación Zuá