Un sueño que cruzó fronteras
Con el apoyo de la Fundación Zuá, nuestros jóvenes tienen la oportunidad de transformar sus sueños en experiencias que amplían sus horizontes y fortalecen su proyecto de vida.
En esta edición queremos compartir la historia de Luisa Rodríguez, una joven estudiante de Educación Física que tuvo la oportunidad de realizar un intercambio académico en Brasil. Una experiencia que representó nuevos aprendizajes, retos personales y profesionales, y la posibilidad de descubrir todo lo que es capaz de alcanzar cuando cuenta con oportunidades y el respaldo necesario.
A continuación, Luisa nos cuenta, en sus propias palabras, cómo vivió esta experiencia que marcó un antes y un después en su camino.

Soy Luisa Rodríguez, tengo 21 años y actualmente curso octavo semestre de la Licenciatura en Educación Física en UNIMINUTO. Desde que comencé mi carrera soñé con aprender, crecer profesionalmente y conocer nuevas formas de enseñar y entender el deporte. Nunca imaginé que uno de esos sueños me llevaría hasta Brasil.
Gracias al apoyo de la Fundación, logré un intercambio académico en la Universidad de Univates, ubicada en Lajeado, Rio Grande do Sul, Brasil.
| Para mí fue mucho más que viajar: fue un reto personal, académico y familiar que me permitió descubrir capacidades que no sabía que tenía. Hacer realidad este sueño tampoco fue sencillo, desde el primer momento, mi familia fue mi principal apoyo. Juntos organizamos todo lo necesario para que pudiera viajar y vivir esta experiencia. Fueron meses de esfuerzo, trabajo, organización y sacrificios, en los que cada uno de nosotros aportamos desde nuestras posibilidades con el mismo propósito. Más que un viaje, fue un proyecto que construimos en familia y que nos enseñó que, con amor, unión, compromiso y perseverancia, podemos superar los obstáculos y hacer realidad nuestros sueños. Cuando llegó el momento de viajar sentí felicidad, emoción y nervios. Era la primera vez que estaría tan lejos de mi familia y de todo lo que conocía. Uno de mis primeros grandes retos fue el portugués. Al principio me costaba entender algunas conversaciones y expresarme con seguridad, pero decidí no permitir que el idioma fuera una barrera. Escuché, practiqué, pregunté y perdí el miedo a equivocarme. Poco a poco logré comunicarme, participar en clases y desenvolverme en mi vida cotidiana. Superar el idioma fue uno de los mayores logros personales que me dejó el intercambio. También conocí una cultura diferente, nuevas costumbres y otra manera de vivir la universidad. Aprendí a adaptarme, a respetar otras formas de pensar y a valorar aún más mis raíces y el orgullo de representar a Colombia. Una experiencia muy especial fue encontrarme con los macacos, o monos, animales muy curiosos que hicieron parte de mi día a día. Verlos tan cerca y moviéndose con libertad fue algo completamente diferente a lo que había vivido en Colombia y se convirtió en uno de los recuerdos que más marcó mi intercambio. |

En la universidad encontré nuevas oportunidades para fortalecer mi formación. Pude conocer otras formas de enseñanza y aprendizajes relacionados con fisioterapia y medicina deportiva, áreas que no había tenido la oportunidad de explorar de la misma manera en Colombia. Esto amplió mi visión sobre la Educación Física y me permitió comprender la importancia del trabajo interdisciplinario en el deporte y el bienestar
Además de estudiar, tuve la oportunidad de trabajar durante mi estancia, fortaleciendo mi responsabilidad e independencia. También cumplí otro sueño: jugar fútbol y representar a la universidad. Llevar su nombre dentro de una cancha y representar al mismo tiempo a Colombia fue un momento de gran orgullo y felicidad.

Gracias al esfuerzo y a todo lo aprendido durante esta experiencia, también tuve la oportunidad de conocer Rio de Janeiro. Poder visitar una ciudad tan representativa de Brasil fue un regalo que hizo aún más especial mi intercambio. Cada lugar que conocí me permitió descubrir nuevas realidades y guardar recuerdos que llevaré conmigo para siempre.
Hoy regreso a Colombia profundamente feliz y agradecida. Feliz por haber cumplido un sueño que alguna vez parecía lejano y agradecida con mi familia y con la Fundación por creer en mí. Brasil me enseñó que salir de la zona de confort, enfrentar el miedo, aprender un nuevo idioma y asumir nuevos retos puede transformarnos. Esta experiencia no solo me permitió conocer otro país; me permitió conocerme a mí misma, crecer y regresar con nuevos aprendizajes y más ganas de seguir construyendo mi camino como profesional de la Educación Física.

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