Diana Roció Torres

Hay algo mágico en escribir y es que no sabes nunca porque camino te llevará no sabes si tendrás certeza, claridad o si mediante esas cuantas líneas llegarás a interpretar esa cantidad de sentimientos y emociones que vives en cada instante, cada segundo y que basta con una sonrisa o una mirada para mostrar lo que quieres decir.

Alguien dijo que la libertad del ser humano radica en la capacidad de soñar y hacer lo que le gusta y creo que le faltó complementar con la capacidad de servir con amor profundo dándose a los demás sin esperar nada a cambio, eso es Zuá en mi vida y estar en este momento culminando un sueño es demostrar que las oportunidades son solo un paso para cumplir nuestras metas, que siempre está en nuestras manos, corazones y mentes mostrarnos cuan capaces somos de soñar y de ser libres.

La oportunidad en mi vida se llama Zuá y más que un lugar o una estructura física es un cúmulo de experiencias, anécdotas, sentimientos y seres humanos que han aportado a lo que pueda ofrecer hoy en día como persona a esta familia, porque aunque no lo son de sangre, lo son de espíritu son mi familia del corazón.

Luego de 11 años en Zuá y otros pocos en la universidad; la vida resulta ser un tanto diferente a cuando eres niño. A los 15 años los sueños resultan ser algo muy utópico, algo inalcanzable, nada importantes dentro de un entorno, que siempre se ha empeñado en ser un ambiente lleno de grandes necesidades físicas, psicológicas, emocionales, espirituales, educativas, económicas entre otras, y por eso nunca nadie te ha enseñado a soñar, a creer que los sueños son posibles, que si te empeñas y le metes muchas ganas lo puedes lograr; pero siempre te distraen de lo importante porque hay que cumplir con lo urgente; tratar de sobrevivir.

Agradezco desde el alma a ese Dios de la vida, a ese ser supremo, a Jehová, al Dios del universo; o como cada quien le quiera nombrar. Esa fuerza mágica que me llevó a ese lugar y que me ha permitido al igual que a muchos abrir mi corazón y mi mente para ser mejor persona, capaz de soñar de creer en que si se puede salir adelante todos juntos y aún más ser ejemplo y motivación para muchas vidas, que al igual que yo buscan esa luz, esa única oportunidad.

Siento orgullo, orgullo de ser una de las beneficiarias de todos los programas que ofrece la Fundación para los niños, niñas y jóvenes. Empezando por la asesoría de tareas, el pago de la matrícula en el colegio para poder terminar con mi bachillerato, el servicio de comedor, el programa de Educación Superior el cual me permitió cursar mis 10 semestres en la carrera de Licenciatura en Educación Básica con énfasis en Educación Artística en la universidad del Tolima y aún más la oportunidad de ir implementando y poniendo en práctica todo lo que la universidad y mis compañeros me ofrecían con los niños, niñas y jóvenes de Zuá.

Pasar de ser una estudiante de colegio público a ser una de las tutoras de los chicos, me permitió explorar diferentes escenarios dentro de la Fundación como son refuerzo escolar en matemáticas, inglés, lectura, escritura, coordinar el programa deportivo, danzas, teatro y hoy en día la coordinación académica de la Fundación en la sede urbana.

Todo esto no hubiera sido posible sin la ayuda, acompañamiento, esfuerzo, recursos económicos de muchos, muchísimos que aportaron o ayudaron a gestionar. Quienes le apostaron a creer en un sueño, una alternativa diferente de vida no solo para mi sino para otros tantos.

Tengo tantas personas a quienes agradecer y creo que la mejor manera es multiplicando lo poco que sé y replicando mi caso en muchos niños más, siendo ejemplo de que cuando se quiere se puede y que las oportunidades hay que aprovecharlas ciento por ciento y no dejarnos distraer por cosas ajenas a nuestros deseos.

Sigo en Zuá por una sola razón, y es retribuir un 100% a las personas que me dieron la oportunidad de ser totalmente LIBRE.

Diana Rocio Torres
Líder de Programa Sede Palmitas