Paula Cleiry Lopez

“Dios me ha dado el regalo más grande en la vida, tener la oportunidad de conocer y ayudar a las personas que más lo necesitan”

Quiero dar gracias a Dios, por haberme dado la oportunidad de poner en mi camino la Fundación Zuá, la cual siempre ha sido mi segunda casa, puesto que desde que tenía 12 años comencé a asistir en mis vacaciones del colegio y cuando no tenía clase me gustaba ir allí a colaborar con los niños más pequeños y aprender.

Luego que finalice mis estudios del colegio, me vincule al programa de Educación Superior en donde me brindaron una gran oportunidad apoyarme para poder estudiar una carrera profesional y a cambio de esto ayudar a la comunidad más vulnerable de Palmitas, principalmente a los niños y a las mamás. Realmente si no hubiera tenido el apoyo de la Fundación Zuá, no hubiera podido llevar a cabo un gran sueño en mi vida ser profesional, culminar mis estudios como Psicóloga en la Corporación Universitaria Minuto de Dios. GRACIAS por haberme dado la oportunidad de vincularme al programa, por el apoyo moral el cual me sirvió de alimento para continuar con mi estudio y no menos importante el económico.

Durante los 6 años que tuve la oportunidad de estar en la fundación, aprendí mucho de la comunidad especialmente de los niños, puesto que cada uno se expresaba, pensaba y actuaba diferente. Siempre los niños fueron mi prioridad, por esta razón, desde mis conocimientos como profesional incidí en ellos para crear y transformar nuevas generaciones. Es gratificante ver como llega un niño allí, buscando ayuda, apoyo y a lo largo de los años ver su crecimiento tanto físico como personal, cada familia y cada niño me dejo grandes enseñanzas, anécdotas y experiencias que nunca las borrare de mi mente y siempre perduraran en mi corazón.

A lo largo del tiempo que estuve en la fundación, ayude en el refuerzo escolar, con recuperaciones a los niños, participe en el Taller de Música el cual me permitió descubrir mis habilidades musicales, participe en un tiempo en el grupo de Coro y últimamente en el grupo de Teatro.

También, tuve la gran oportunidad de conocer la Sede Rural de la Fundación, Sasaima, ya que es la puerta de entrada al “autoconocimiento” porque en este lugar natural y maravilloso pude generar un mundo de conocimientos, integración y expectativas. Y esto se vio reflejado en cada una de las experiencias que pude compartir con los niños, mamás, extranjeros y compañeros de trabajo.

En algún momento me sentí agotada debido a la cantidad de estudio y trabajo, pensé que no iba poder responder con la Universidad y la Fundación, pero el amor por los niños pudo más con el cansancio. Me llevo a cuestionarme que aún me necesitaban los niños ya que me buscaban para realizar tareas, me preguntaban porque no había venido, si estaba triste, si iba ir al siguiente día. Realmente fueron mi alimento para seguir trabajando, luchando por cambiar su calidad de vida y hacer de ellos mejores personas. Cada una de esas sonrisas, abrazos, palabras, besos, cartas, regalos, dulces que me brindaron durante todos estos años de trabajo fue el mejor pago que me han dado.

Cabe resaltar y agradecer a todas la mamás de la fundación con las cuales tuve el placer de conocer y compartir a lo largo de estos seis años. Creo que ellas después de los niños son el motor que mueven esto, por esto esta razón, es indispensable estar comunicadas, interactuar todo el tiempo, escucharlas, atenderlas y consentirlas. Puesto que de no ser así son las primeras en retirarse no solo con sus niños sino con resentimientos que pueden llegar afectar a la fundación.

Finalmente quiero agradecer al profesor Moisés, quien desde el momento en que llegue siempre estuvo dispuesto a ayudarme, gracias profe, por enseñarme muchas cosas, por brindarme siempre una palabra de apoyo, un abrazo, una sonrisa. Siento que si usted no me hubiera exigido desde el principio, no sería la persona que soy. También desde su experiencia de vida, su formación, su disciplina, sus esfuerzos, su energía permitió que yo siguiera motivada por salir adelante, que no desistiera, que siguiera persiguiendo mi sueño de ser profesional a pesar de las dificultades que se me presentaran en la vida.

De manera especial quiero agradecerle a una persona que ha sido espiritual, bondadosa, sincera y fundamental en mi vida la profesora Amparo Domenech, quien me vio nacer la cual siempre me ha brindado su cariño, amor, apoyo y amistad. No tengo más que agradecimientos y más agradecimientos por ser esa segunda mamá y madrina en la fundación, que con sus consejos, ayuda y guía a hecho de mí una mejor persona. Junto a ella quiero agradecer inmensamente a la profesora Clarita González, que en su momento no solo fue mi Coordinadora, si no fue mi guía, un apoyo, una amiga, un ejemplo a seguir por la tenacidad y perseverancia de lograr todo lo que se propone.

También a la profesora Nubia Isaza, quien me apoyo y colaboro en mi proceso de formación y siempre estuvo pendiente de cubrir económicamente los gastos de la universidad y también de preguntarme como me sentía tanto en la universidad como en la fundación.

Igualmente quiero agradecer al grupo administrativo a Javier Ramírez, el cual siempre me brindo apoyo, su amistad, cariño y un gran ejemplo, ya que es un gran gestionador de recursos a nivel nacional e internacional puesto que ha logrado que varias entidades, organizaciones apoyen con recursos a la Fundación Zuá. Es importante resaltar el apoyo que él, junto con varias personas le han aportado a los diferentes programas agropecuarios como son (Piscicultura, Apicultura, Cultivo de Café, de plátano y el trabajo con Ganado Lechero) que actualmente se están llevando a cabo en la Sede Rural De la Fundación Zuá “Senderos”.

Realmente es una experiencia inigualable que ha marcado mi vida puesto que me brindó la oportunidad de ayudar a muchas personas durante el tiempo que estuve, también me enseño a valorar más a mi familia, las cosas que me brindan y darle gracias a Dios cada día por la Vida.

Paula Cleiry López González
Tutora