Nutrición

Para la Fundación es muy importante fortalecer la nutrición de las 120 niñas, niños y jóvenes que asisten diariamente a la Fundación Zuá, brindar a los niños información para una alimentación adecuada y capacitar a las madres cabeza de hogar en los temas de nutrición, logrando al final del proyecto observar un cambio de comportamiento al respecto.

 

 

Este ha sido el programa central de la Fundación a lo largo de los años, pues si falta, los niños no solo no rinden, sino que no asisten ni a la Fundación, ni a la escuela.  Una vez se les alimenta, se les puede exigir, retar y que trabajen intensamente y esta larga experiencia de la Fundación, nos confirma la relación directa entre desnutrición y pobreza y los efectos nocivos del cruce entre pobreza, desnutrición y retraso en el desarrollo infantil, que no dejan duda de los impactos negativos y duraderos de una alimentación inadecuada en la vida de las niñas, niños y jóvenes, lo cual es una clara vulneración de sus derechos a una alimentación adecuada y de importancia fundamental para el disfrute de todos los derechos. Además, los ambientes insalubres en los que ellos viven les ocasionan alteraciones permanentes e irreversibles en el desarrollo que obstaculizan para siempre el éxito en la vida de las niñas niños y jóvenes, por lo cual es claro que, si queremos que los esfuerzos en todos los programas de la Fundación puedan ser aprovechados al máximo, lo primero que hay que atender es la nutrición de los niños y jóvenes.

 

 

La atención en la alimentación no significa solamente servir a la mesa el alimento balanceado, también tiene que ver con los hábitos que se crean desde la casa, desde la forma como la mamá los alimenta o los deja de alimentar, y de lo que los mismos niños comprenden sobre el sentido de una buena nutrición. Tiene que ver además con el aprendizaje de las mamás para saber preparar los alimentos y el balance de los mismos, paralelo a que sean de agrado para los niños al consumirlos. 

Es fundamental hacer mucho énfasis en la higiene y las condiciones de seguridad, en la manipulación de los alimentos el manejo adecuado de los recursos, la revisión diaria del menaje y los servicios públicos exigidos por esta actividad y en el trabajo voluntario, tal que son las mamás que dos o tres diariamente se turnan y atienden la preparación de los alimentos. Si bien se ha venido haciendo un gran esfuerzo por mejorar este servicio, se requiere un programa de mejoramiento que involucre a toda la población y que deje aprendizajes aplicables y sostenibles para la Fundación, las niñas, niños y jóvenes y muy especialmente para las madres cabeza de hogar.